El PSOE en el Ayuntamiento de Santander ha denunciado que el cierre “por prudencia” de algunos espacios municipales tras el accidente ocurrido en El Bocal evidencia un problema mucho más profundo: años de abandono y falta de mantenimiento en la ciudad por parte del equipo de Gobierno del Partido Popular.
Para el secretario general y portavoz socialista, Daniel Fernández, la reacción del Ayuntamiento llega tarde y pone de manifiesto una forma de gobernar basada en actuar solo cuando ya ha ocurrido una desgracia.
“La tragedia de El Bocal ya ha pasado, pero lo que debería preocuparnos es que podrían haber ocurrido muchas más”, ha señalado Fernández. “Cuando se deja deteriorar una ciudad durante años, los problemas no desaparecen: simplemente esperan hasta que ocurre algo grave”.
En este sentido, el portavoz socialista ha criticado que el Ayuntamiento justifique el cierre de algunas instalaciones porque un vecino alertó de un posible problema estructural. “Si cada vez que un vecino avisa de algo en mal estado hubiera que cerrar un espacio público, habría que cerrar media ciudad”, ha advertido.
El PSOE considera que la situación actual es el resultado de años de falta de mantenimiento, planificación y control de los espacios públicos, una dinámica que ha provocado el progresivo deterioro de infraestructuras y equipamientos en distintos puntos de Santander.
“Durante demasiado tiempo el Partido Popular ha mirado para otro lado mientras la ciudad se degradaba. Hoy vemos las consecuencias: una ciudad más sucia, más abandonada y con infraestructuras en estado preocupante”, ha afirmado Fernández.
El portavoz socialista ha señalado que los problemas de una ciudad no se solucionan con vallas ni con cierres improvisados, sino con una gestión responsable y constante.
“Cuando una ciudad se abandona durante años, llega un momento en el que no hay vallas suficientes para tapar todos los problemas”, ha subrayado.
Por último, Daniel Fernández ha reclamado al equipo de Gobierno municipal del PP que impulse un plan serio de revisión y mantenimiento de las infraestructuras públicas, con el objetivo de garantizar la seguridad y evitar que situaciones como la ocurrida en El Bocal puedan repetirse.
“Santander merece un gobierno que cuide la ciudad todos los días, no uno que reaccione solo cuando ya ha pasado algo”, ha concluido Fernández.









